viernes, 31 de octubre de 2014

Taller de paisaje: CAAC

El  pasado 4 de noviembre estuvimos de visita al taller de paisaje en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) y aprendimos bastantes cosas.
En primer lugar, el lugar en el que estábamos era un lugar con más de setecientos años de historia. En 1248 se le llamaba la isla porque era un terreno bordeado por el río. En aquel entonces, el río Guadalquivir  producía diversas inundaciones, las cuales producían barro, lo que dio lugar a la tradición alfarera que hay en los barrios de alrededor, como Triana, (con la calle alfaería) barrio en el que el gremio de pescadores y alfareros tuvo un enorme papel.
Buscando el barro en el año en que se conquistó definitivamente la ciudad de forma cristiana, se encuentra una virgen a la que se le levantó una capilla que cuidarían los monjes franciscanos y después la orden cartuja. Más tarde, las tropas francesas toman el monasterio y lo convierten en un cuartel general. 
Algo más tarde, Mendizábal hizo la desamortización quitando el edificio de nuevo a los cartujos y convirtiéndolo  en una fábrica de porcelana en la que trabajarían los ciudadanos chinos que trabajaban con barro y demás minerales mezclando los y formando porcelanas. 
En los años 80 se declara el edificio conjunto monumental  y se quita la fábrica, terminando la mudanza en el 82, cumpliéndose una década más tarde el quinto centenario del descubrimiento de América, por lo que se restaura con muchos arquitectos y participan en interiores tres equipos de arquitectos.
Finalmente, en el 89 surge el CAAC y en el año 97 este monasterio se convierte en la sede.



Como vemos, en la segunda foto hay una cara en la ventana y una mano saliendo por otra ventana. Esta obra hace referencia a Alicia en el país de las Maravillas, con una interesante reflexión: ¿qué país ofrece maravillas pero oprime a las mujeres? La mujer no muestra su pelo porque está oprimida, puesto que es una reflexión sobre la infelicidad que ocasiona la opresión en las mujeres en los países musulmanes.

Después, la guía nos mostró la exposición de la artista Carmen Laffón, ya octogenaria y en activo, con interesantes datos biográficos, como que Carmen no iba a clase, sino que los profesores de su padre eran los que le enseñaron y a los doce años ya mostraba ciertas habilidades artísticas, además de todos los viajes que hizo a París e Italia. Fueron estas vivencias las que llevaron a Carmen a pintar sobre el paisaje vivido. La exposición lleva el nombre de "El paisaje y el lugar".
En primer lugar, vimos una serie de cuadros en blanco y negro realizados sobre madera y empleando temperas y carboncillo, que representaba la vista hacia la otra orilla de la ciudad desde la isla de la cartuja, aunque, bajo mi punto de vista, aquellos cuadros resultaban complicados de apreciar puesto que eran bastante pequeños y no se apreciaban bien los elementos que nos hacían ver cuál era el espacio representado.

Esta es una serie de cuatro cuadros realizados en blanco y negro, es decir, con tempera y carboncillo, de la vista de Carmen a sus viñas de La Jara. Esta serie nace del mismo nacimiento de la inspiración al realizar el primer cuadro; Realizó el primer cuadro y vio que su vista del paisaje no cabía en una sola pintura, y así sucesivamente hasta completar la vista.




Esta imagen es una parte de una serie de treinta y dos cielos azules que Carmen hizo queriendo representar más tarde una parra, la cual vemos en la serie siguiente de cuatro cuadros realizados, de nuevo, en blanco y negro, mostrando la vista que tenía desde su casa de verano de La Jara, en Sanlúcar de Barrameda. Esta serie se da al existir la inspiración al pintar, puesto que no cabía toda la vista en un cuadro y pintó otro continuando con la vista, y así sucesivamente hasta captar toda la vista en una serie.



En esta otra imagen vemos esculturas de cobre pintadas representando las uvas que recogían en las viñas de su casa de verano, utilizando los diferentes colores de las uvas para que se vea que había diferentes tipos, los cuales se empleaban posteriormente para la producción de vino, la cual nunca fue muy numerosa porque Carmen vivió de la pintura.



Esta vista es la vista al Coto de Doñana desde el agua y consta de tres partes: la parte de la tierra, que ne este caso es el agua, la parte de la vegetación, es decir, el centro de la creación, y el cielo.



En esta foto podemos observar otra vista del Coto de Doñana desde el lado opuesto que el anterior: desde la tierra hacia el agua.


Esta es una serie de trece cuadros en los que se ve representada la playa de Sanlúcar de Barrameda desde arriba, puesto que Carmen Laffón se compró un ático para poder pintar desde este. Por ello, vemos el paisaje representado a diferentes horas del día y vemos la influencia del sol sobre el paisaje: el amanecer, el crepúsculo, el pleno día, etc.

Finalmente, mi opinión sobre esta exposición de Carmen Laffón no estuvo especialmente bien. Los cuadros en blanco y negro no me llaman la atención, y me parece muy monótona, puesto que la mayoría de los paisajes eran de Sanlúcar y La Jara, y algo de su ciudad natal, Sevilla, pero pienso que es lo mismo representado de distintas formas.
Lo que más me llamó la atención fueron su  serie de cielos, que me parecieron preciosos. 
En definitiva, mis expectativas sobre la exposición fueron demasiado altas.


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