Formas de interpretar el paisaje a lo largo de
la historia del arte.
En
este trabajo mostraré cronológicamente las formas que ha habido a lo largo de
la historia de interpretar el paisaje. Para ello, iniciaré un trabajo de
investigación e iré buscando la información desde los principios del arte y de
la historia (paleolítico, neolítico, etc.), hasta el arte actual de nuestros
días.
Este
trabajo constará de ejemplos y autores, en los que elegiré el más adecuado,
justificaré mi elección y mostraré algunas obras del autor elegido, contando
algo de su historia y las características del autor y del movimiento al que
pertenece.
Comencemos.
- El arte en la PreHistoria
En
este periodo, como imaginaremos, los autores son anónimos, puesto que el único
testimonio que tenemos de ellos son las pinturas rupestres de la cueva de
Altamira, por ejemplo, entre otras. El
origen se sitúa en el Paleolítico (40.000-10.000 a.C.), durante la edad de
piedra. Se creía que este tipo de arte se comenzó en el Paleolítico Superior en
Europa, hacia el 40.000 a.C., mas se han
encontrado recientemente manifestaciones artísticas de mayor antigüedad en
África y Australia. A partir de este hallazgo se cree que el hombre Neandertal
fue el autor de las primeras interpretaciones del paisaje.
En
este tiempo las obras artísticas no son muchas más que pinturas rupestres y
monumentos megalíticos. Como ejemplo de representación del paisaje veremos las
pinturas rupestres de la cueva de Altamira, pero antes veremos algo sobre la
pintura rupestre.
La
pintura rupestre o parietal es un tipo de pintura sobre superficie rocosa con
pigmentos naturales y elaborada con uno o dos colores, los más comunes eran el
rojo, ocre, amarillo y negro y para llevarlo a cabo empleaban utensilios como
pinceles con pelo animal, ramas quemadas o cañas huecas.
Una
de las pinturas rupestres más importantes son las de la cueva de Altamira, en Santillana
del Mar, Cantabria.
Esta
pintura es un tipo de pintura simple y realista, en dos dimensiones y algo
amorfas, puesto que no emplean ningún tipo de canon ni medidor para hacer las
formas. Esta obra fue descubierta en 1868 por un cazador y pertenece al
paleolítico. El hecho de que se encuentre en una cueva no implica que los
hombres del paleolítico no pintasen sobre otras superficies más expuestas a la
luz y a los agentes meteorológicos.
Sin
embargo, en las pinturas rupestres el paisaje no está representado como motivo
y no es arte, puesto que no busca la estética, por lo que es una simple
representación animal.
Tras
las pinturas rupestres, no encontramos ninguna otra representación del paisaje
hasta el siglo XVI, puesto que en la
edad antigua la representación es del cuerpo humano, empleando para ello
distintos cánones de belleza buscando siempre la mayor estética posible y la
perfección.
Hay
tres tipos fundamentales de paisajes:
1.
El paisaje cósmico o sublime, en el cual se
representa la naturaleza de forma salvaje en los que el hombre se siente
perdido. En este tipo se encentra el pasaje naturalista en el que se
representan fenómenos atmosféricos.
2.
En este segundo tipo de paisaje se representa la
naturaleza “dominada” por el hombre, como en el paisaje flamenco o neerlandés.
La presencia del hombre hace que la naturaleza o parezca amenazadora.
3.
En tercer lugar, la naturaleza “colonizadora”,
típica del paisaje italiano. En este tipo aparece campos cultivados en relieve,
colonias, valles, carreteras, canales, etc. La naturaleza ya no es una amenaza,
sino que el hombre la ha hecho suya. Dentro de este tipo encontramos el paisaje
clásico, en el que se representa una naturaleza grandiosa e idealizada, y el
paisaje suele esconder una historia.
Tras
las pinturas rupestres, no encontramos ninguna otra representación del paisaje
hasta el siglo XVI, puesto que en la
edad antigua la representación es del cuerpo humano, empleando para ello
distintos cánones de belleza buscando siempre la mayor estética posible y la
perfección. Las primeras representaciones realistas del paisaje en occidente se
dan en el siglo XIII, dentro de las obras religiosas. Fue Giotto el pionero en
sustituir el dorado del fondo en sus obras por un paisaje de la realidad. Por
ello, veremos un poco de la vida de Giotto:
Giotto
nació en torno al año 1267 y era hijo de
un campesino, por lo que en su infancia fue pastor. No sabemos mucho de su vida
y los pocos datos que existen no son demasiado fiables, puesto que han sido
tomados de las crónicas de sus seguidores. No sabemos la datación de muchas de
sus obras, ni el año exacto en el que
nació, ni quiénes fueron sus maestros.
Giotto
trabajaba para uno de los pintores más conocidos de la época, Cimbaue, cuidando
sus ovejas, y cuentan que cuando cuidaba de ellas, dedicaba su tiempo a
dibujarlas. Fue cuando el pintor vio su obra y quedó anonadado, decidiendo
llevárselo con él para ejercitarlo en el arte de la pintura. Pronto fue
recibiendo encargos, aunque la mayoría religiosos. Las primeras obra que se le
atribuye son los son dos series de frescos en la Basílica de San Francisco de Asís. En el primer ciclo, en la parte alta de las paredes
del templo desarrolla temas bíblicos, y en la parte inferior de los muros,
escenas de la vida de San Francisco de Asís.
El arte de
Giotto fue extremadamente innovador. Representó a la figura humana con líneas
amplias y redondeadas, en perspectiva, y abandonó la figura plana y
bidimensional de los estilos gótico y bizantino. La dotó de volumen, peso y
naturalismo, lo que indica una mayor preocupación por el naturalismo. Su manera de representar el espacio de manera realista, supone un
paso adelante en la historia de la pintura y hace que se le considere como a
uno de los primeros artistas que contribuyen a la creación del Renacimiento
italiano. Sus obras fueron el punto de inflexión entre el arte bizantino de la
Baja Edad Media y el realista y humanista que floreció en el Renacimiento.
Sus obras eran de gran
emotividad, captaba personajes en crisis, o tomando graves decisiones
espirituales.
Fue así creciendo en encargos,
cada vez de mayor prestigio, y en madurez, con obra culminante en la Capilla de
los Scrovegni
y muestran representaciones del Juicio Final y de La Anunciación.
Realizó también las pinturas de
la basílica de la Santa Cruzen Florencia. En la capilla Peruzzi representa
la vida de San Juan Bautista y de San Juan Evangelista. En la capilla Bardi, escenas de San Francisco de Asís.
Otras obras son la Madonna de Ognissanti, también llamada
la Virgen Entronizada, de gran
humanidad y el crucifijo de la Iglesia de Santa María Novella
en Florencia.
El último encargo que recibió, hacia 1334, fue la dirección de los
trabajos de la catedral de Florencia y de las obras urbanísticas de la ciudad.
En esta última etapa de su vida, Giotto diseñó el famoso campanile (campanario)
de la catedral de Florencia, pero no lo pudo ver terminado ya que falleció el 8
de enero de 1337.
En el Renacimiento, las formas realistas se
dan gracias al arte flamenco y alemán, mientras que su forma idealizada y clásica
es algo que debe atribuirse a Italia.
En esta época, donde el paisaje sirvió para
representar las políticas emergentes, a menudo “percibido” a través del marco
de las ventanas de los cuadros que representaban escenas interiores, fue
adquiriendo importancia hasta ocupar toda la superficie de la tela. A su vez,
los personajes de las escenas religiosas fueron perdiendo importancia hasta que
acaban siendo representados a través de elementos del paisaje (como Jesús de
Nazaret sustituido por una montaña),
pero, en definitiva, el paisaje sólo era parte de un
cuadro histórico o de un retrato.
A principios de siglo, en la época del tenebrismo, el paisaje seguía siendo poco cultivado. Solamente el alemán Adam Elsheimer destaca por tratar las historias como auténticos paisajes.
Fue en el Barroco cuando la pintura de paisajes se estableció definitivamente como un género en Europa, con el desarrollo del coleccionismo, como una distracción para la actividad humana. Es un fenómeno propio del norte de Europa que se atribuye, en gran medida, a la reforma protestante y el desarrollo del capitalismo en los Países Bajos. La nobleza y el clero, hasta entonces los principales clientes de los pintores, perdieron relevancia, siendo sustituidos por la burguesía comerciante. Las preferencias de ésta fueron temas sencillos y cotidianos, por lo que alcanzaron independencia géneros hasta entonces secundarios como el bodegón, el paisaje o la escena de género. Se produjo tal especialización que cada pintor se dedicaba a un tipo de paisaje específico, aunque hubo quien cultivó el paisaje urbano y quien se especializó en pintar animales.
Finalmente, se desarrolló un sub-género exclusivamente holandés como el cuadro de arquitectura que representaba el interior de las iglesias.
Mientras que en el Norte de Europa se desarrollaba con esa amplitud todo tipo de paisajes puros, en el sur seguía precisándose una anécdota religiosa, mítica o histórica como pretexto para pintar paisajes. Se trataba del paisaje llamado «clásico», «clasicista» o «heroico», de carácter idílico, que no se correspondían con ninguno concreto que existiera realmente, sino construidos a partir de elementos diversos. El título del cuadro y los pequeños personajes perdidos en la naturaleza dan la clave de la historia representada en lo que a simple vista parece sólo un paisaje. Este tipo fue creado por el clasicismo romano-boloñés, y en concreto por el más destacado de sus pintores: Annibale Carracci.
"Paisaje heroico", La Primavera, también conocido como Adán y Eva en el Paraíso Terrenal, pintado por Nicolas Poussin, 1660-64. Museo del Louvre, París.
Destacaron grandes paisajistas franceses, como Nicolas Poussin o Claudio Lorena, este último hizo muchos estudios y observó deliberadamente la naturaleza, con sombras, el paisaje a diferentes horas del día, etc., por lo que influiría mucho en el impresionismo y en la pintura romántica.
En el siglo XVIII cultivaron este género artistas italianos como Canaletto. Se especializó en el sub-género de las vedute, perspectivas urbanas que los viajeros extranjeros del Grand Tour veían en sus viajes a Italia y que luego se llevaban como recuerdo a sus países de origen. Canaletto visitó Inglaterra y allí recibió encargos de pintar, en el mismo estilo, los paisajes ingleses. Su sobrino Bellotto siguió la misma línea, pero consiguió imprimir a su obra un estilo propio.
El resto de la pintura dieciochesca carece de originalidad en cuanto al tratamiento del paisaje. Thomas Gainsborough, en cuadros como El abrevadero (1777) se inspira en los paisajistas holandeses del siglo anterior. En España, fueron paisajistas Miguel Ángel Houasse y Luis Paret y Alcázar, cultivador del «paisaje con figuras» como sus Vistas de puertos del norte de España.
En Europa. la pintura de paisaje fue la gran creación artística del siglo XIX, con el resultado de que en el siguiente período la gente era «capaz de asumir que la apreciación de la belleza natural y la pintura de paisajes es una parte normal y permanente de nuestra actividad espiritual». En el análisis de Clark, las formas europeas subyacentes para convertir la complejidad del paisaje en una idea fueron cuatro aproximaciones fundamentales: por la aceptación de símbolos descriptivos, por la curiosidad sobre los hechos de la naturaleza, por la creación de fantasías para aliviar sueños de profundas raíces en la naturaleza y por la creencia en una Edad de oro, de armonía y orden, que podría ser recuperada.

En la época romántica, el paisaje se convierte en actor o productor de emociones y de experiencias subjetivas. Lo pintoresco y lo sublime aparecen entonces como dos modos de ver el paisaje. Las primeras guías turísticas de la Historia recogen estos puntos de vista para fabricar un recuerdo popular sobre los sitios y sus paisajes. Abrió el camino el inglés John Constable, que se dedicó a pintar los paisajes de la Inglaterra rural. Lo hizo con una técnica de descomposición del color en pequeños trazos que lo hace precursor del impresionismo, lo cual tuvo gran éxito entre los artistas franceses.
El paso del «paisaje clásico» al paisaje realista lo da Camille Corot. Con él empezó otra forma de tratar el paisaje, distinta a la de los románticos. Como hizo después la escuela de Barbizon y, posteriormente, el impresionismo, dio al paisaje un papel bien diferente al de los románticos. Lo observaron de manera meticulosa y relativa en términos de luz y decolor, con el objetivo de crear una representación fiel a la percepción vista que pueda tener un observador. Esta fidelidad, que se experimenta por ejemplo en los contrastes y los toques de modo «vibrante». frecuentó el bosque de Fontainebleau, donde conoció a una serie de pintores que cultivaron el paisaje realista, reflejando prados, ríos y árboles del natural.
En España, el gran impulsor del género fue el belga Carlos de Haes, uno de los más activos maestros de la Cátedra de Paisaje en la Escuela Superior de la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid desde 1857. De entre la nutrida generación de alumnos que formó cabe destacar a Jaime Morera, o Darío de Regoyos. También fueron importantes en el desarrollo de la cultura paisajística diversos círculos y escuelas iniciadas en el último cuarto del siglo XIX, como la catalana Escuela paisajística de Olort creada por Joaquín Vayreda, la Escuela de Alcalá de Guadaíra (Sevilla), o la Escuela de Bidasoa que se extendería a lo largo del siglo XX.
La pintura contemporánea disolvió la existencia de los géneros, pero dentro de los diferentes «ismos» pueden distinguirse cuadros en los que lo representado es un paisaje, siempre con el estilo propio del autor. Cézanne dedicó toda una serie de pinturas a la montaña Sainte-Victoire. En la Viena de principios de siglo, produjeron obras de este género tanto el modernsta Gustav Klimt como el expresionista Egon Schiele.
Las distintas formas de abstracción acabaron por suprimir la importancia del paisaje limitando el alcance del realismo y la representación. No obstante, se emplea a menudo la expresión «paisajismo abstracto» con respecto a varios pintores no figurativos. El paisaje siciliano inspiró la obra del pintor expresionista social Renato Guttuso.Los expresionistas transmitieron sus sentimientos y sensaciones cromáticas también a través de paisajes.